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EL CABELLO AFRO NATURAL EN LOS MEDIOS EL CABELLO AFRO NATURAL EN LOS MEDIOS

Esta es la introducción de un nuevo capítulo que tratará del tema de la imagen corporal su representación en los medios.

Lo interesante sobre las mujeres de ascendencia Africana en regla general es la naturaleza o textura de su delicado cabello. Cómo es representado, experienciado, modificado y usado para vender una imagen determinada y unos productos comerciales específicos.

En la era de las apariencias artificiales cuanto mejor es el maquillaje y la pieza de extensión capilar, más femenino y aceptado socialmente será el sujeto, lo cual es un eco muy lejano de lo que realmente se esconde debajo. Hoy en día, los estándares de belleza no tienen que ver con la esencia con la que una nace, se trata de crear una nueva imagen, con todos esos atributos que no se tienen en primer lugar, para transformarse en otra cosa, en otra persona, poder sentirse cómoda consigo misma.

Volviendo a lo que podríamos llamar el pelo Africano, es muy difícil no hablar sobre la historia, y como consecuencia, sobre el constructo social que implica.

Beyoncé, para l’Oreal

Me gusta mucho la dicotomía representada por esas mujeres Indias, que afeitan sus preciosas hebras naturales de cabello largo y oscuro como ofrenda a los Dioses, en un ritual sagrado sin obtener nada a cambio; para después, este mismo cabello ser comercializado al otro lado del planeta, llegando a alcanzar los precios más obscenos para acabar finalmente en las cabezas de algunas mujeres Negras, cubriendo sus sagradas coronas para conformarse a una sociedad Blanca en la que han estado tratando de integrarse desde que se les dijo hace siglos que habían recuperado su libertad como ciudadanas del mundo y sus cuerpos podían pertenecerles nuevamente.

Para aquellas que no pueden permitirse comprar extensiones, cabello entretejido y pelucas aún tienen el centenario desrizante químico, que no ha cambiado su fórmula tóxica desde sus inicios, también tienen a su alcance, el alisado semi-permanente llamado “tratamiento de keratina,”con otros ingredientes controvertidos. La alternativa por supuesto podría ser el peine o plancha caliente. Todo esto para conseguir un objetivo final :

The “White girl flow”(presumir de una textura de cabello lisa y ligera que flota en el viento)

Naomi Campell

La triste historia detrás de estas prácticas es que, en este siglo XXI, el pelo Africano todavía se considera inaceptable, poco profesional, sucio, salvaje, poco atractivo, feo, incluso ofensivo.

Este estándar Eurocéntrico impuesto, ha pasado a la mentalidad inconsciente de las masas, y la comunidad Negra no es ninguna excepción. Para poder ascender en la escala social este cabello debe ajustarse a este dictado estético, independientemente de las capacidades, preparación y logros del individuo. Las clases altas, las famosas, las artistas, las atletas, las modelos, la clase política y las empresarias han borrado su Africanidad para lograr medrar.

Ya en los primeros años escolares, los padres deben cumplir y adaptarse para que sus hijos e hijas permanezcan en el sistema educativo y el mismo patrón se reproduce en el acceso al mercado laboral.

Este es el resultado de las dinámicas de poder entre dos comunidades, el legado de la dominación colonial Euro-Blanca y sus consecuencias todavía visibles en la sociedad actual. Esta relación basada en la dominio es sinónimo de la (sobre)valorización de rasgos y características físicas Europeas, lo que resulta en una imposible comparación entre dos fenotipos distintos.

La socióloga Juliette Sméralda escribe: « Desrizarse es demostrar la capacidad que una tiene de estar socialmente “adaptada” a un entorno hoy en día profundamente construido sobre el modelo Occidental. » […]

En un aspecto más amplio de cualquier sociedad Occidental, cualquier consumidor potencial tiene que ajustarse al estándar fijo de belleza transmitido por la dictadura del mundo del arte y de los medios de comunicación dominantes, que en la era dorada de los mensajes subliminales busca satisfacer a una generación de adictos a la pantalla.

Esta sobreexposición a una perfección irreal, comienza a una edad muy temprana, antes incluso que la noción de autoestima o de la adquisición de una personalidad consolidada. Así es como chicas jóvenes se convierten en muñecas de fantasía perfectas del patriarcado Blanco. Ya que es de dominio público que los magnates y los publicistas de los medios de comunicación, así como las casas más poderosas de moda han sido sectores de negocios esencialmente propiedad de hombres y dominados por ellos..

Se considera una mujer hermosa, si aparece con un suave y largo cabello, sin ser canosa o tener pelo blancos a la vista, ya que tiene que simbolizar la eterna juventud para que exista y se le vea atractiva. Y cuanto más largo el pelo, mayor el estatus social. Incluso el tipo de longitud elegido confiere características a la personalidad.

Afortunadamente, hemos sido testigos del movimiento nappy que se originó en los Estados Unidos a favor del pelo afro natural, en las dos últimas décadas. Esta revolución para algunas, ha venido para contrarrestar esas imágenes y constructos monocromáticos en todos los medios convencionales Euro-Blancos predominantes, impulsando la llegada de otros medios alternativos y otros cánones de bellezas.

Es también, una re-apropiación del término “nappy”, remontando a la época de la esclavitud este término Estadounidense, hacía referencia al cabello lanudo y enmarañado, para denigrar y describir el cabello Africano en su estado natural de textura muy rizada y ensortijada.

En Francia el acrónimo nappy se convirtió en sinónimo de “natural and happy, natural y feliz. Era en esencia, abandonar el enganche a la crema desrizante y a la modificación química de la textura o fibra capilar, para dejar que el cabello existiera en su estado natural. Se trataba de libertad, de auto-conocimiento, una necesidad para ser más saludable sin reivindicaciones políticas además de un re-descubrimiento de antiguas y olvidadas técnicas tradicionales para el cuidado capilar y el arte de peinar y diseñar el pelo Africano.

En 2005 se estrenó un documental llamado “My Nappy Roots : A journey through Black Hairitage”. Este documental ganador de múltiples premios y ampliamente aclamado, narra más de 400 años de cultura del pelo Afro y tiene cerca de unas 200 horas de material grabado.

*Nota : en el título se hace un juego de palabras con Hairitage. Heritage significa herencia pero en el título cambia la e por la a para formar la palabra Hair = pelo. Hair y heir (heredero/a) se pronuncian igual. Al unirse fonéticamente y hacer el juego de palabras también se elude a ambos significados, algo así como la herencia del pelo.

Es un viaje iniciático e histórico, comenzando en África, a través de las rutas del comercio de esclavos transatlántico, llegando hasta la creación de la industria del sector de la cosmética capilar que conocemos hoy.

La narrativa cambió como consecuencia de la expansión de este movimiento de vuelta al natural, desde Estados Unidos hasta Reino Unido, pasando por las varias regiones del Caribe además de Francia, llegando incluso hasta el continente Africano; el discurso sobre el concepto de “pelo malo” empezó a evolucionar para transformarse y esto significó, el inicio de la era de lo natural y orgánico, la vuelta a las raíces, por así decir lo. La transición fue el camino a seguir.

Con la emergencia y popularidad del retorno al natural, la industria que se alimenta del llamado “mercado étnico”, ha perdido una gran cantidad de clientela, estas consumidoras leales ya no están dispuestas a seguir usando viejas fórmulas llenas de químicos perjudiciales para sus melenas. Los proveedores tuvieron que reaccionar para poder adaptarse mientras las celebridades y otras personalidades públicas empezaron a apoyar el movimiento nappy, convirtiéndolo en algo glamuroso y finalmente aceptable. Los estilistas y fotógrafos del mundo de la moda, lo transformaron en tendencia emergente, empujando en un primer plano más modelos de ascendencia Africana, luciendo sus afros naturales y otros estilos de peinados más intrincados.

Al mismo tiempo, las consumidoras de una extensa comunidad Negra, estaban usando y probando nuevos productos a través del boca a boca, volviéndose completamente dependientes de canales y tutoriales de Youtube, expectantes ante resultados reales de otras evaluadoras afro naturales. Las redes sociales se apoderaron de parte del negocio de los medios convencionales, elaborando reseñas reales y valoraciones en vivo sobre productos o marcas, convirtiéndolos en éxito o en fracaso.

Por primera vez, las redes sociales formadas por una comunidad Negra diversa, revolucionaron la industria de mil millones de dólares del cuidado capilar para diseñar y satisfacer sus necesidades específicas. Esta comunidad virtual era su propio estandarte creando representación para sí misma, así como una sólida cultura internacional alrededor del pelo afro natural, enfocado a un mercado global en pleno crecimiento; obligando a sus principales actores a conformarse, adaptarse y re-definir su estrategia y imagen de marca, además de sus productos para ajustarse a esta nueva demanda exigiendo cualidad.

Como resultado de tal fenómeno, las características de la cabellera natural de las mujeres Afrodescendientes ganaron más visibilidad en el mercado de la cosmética capilar y en el mundo de la belleza, lo que a su vez fomenta la autoestima y una autoaceptación de una nueva generación que se siente más capacitada para habitar su propio cuerpo y esencia.

La controversia que rodea inexorablemente a las mujeres de la comunidad Negra nunca se encuentra muy lejos. El mundo de la moda acompañado de la mano de los medios convencionales, con sus estándares de belleza Eurocéntricos, cayeron rápidamente en la apropiación cultural, queriendo absorber o imitar los peinados de inspiración Africana y la cultura Negra, sin que el propio cuerpo Negro inseparable de todo ello sea el protagonista, cuerpo considerado “gheto” o poco atractivo. Mientras que en la vida real tanto las niñas como las mujeres de ascendencia Africana se enfrentan, en el entorno educativo y profesional a la discriminación debido al pelo Africano que crece naturalmente de sus cabezas.

Revista blackhair afro blanca en portada. Publicación Diciembre/Enero 2017.
En wearyourvoicemag.com Artículo publicado Agosto de 2015. “White Folks, and Their Obsession with Black Hair”.

Por lo general, los Occidentales no racializados, siempre han sentido fascinación por el cabello de las comunidades Negras, especialmente el de sus mujeres percibido como un elemento exótico (la dimensión zoológica de la caricia como si se tratase de una mascota, que consiste en tocar sin consentimiento, porque parece que los cuerpos Negros tienen que ser propiedad de alguien…) esta tendencia a poseer y apropiarse sin permiso ha trascendido al arte, a la fotografía, a la moda y publicidad.

Está mal abrazar una tendencia cultural que ha sido estigmatizada cuando es representada por personas racializadas, pero cuando se trata de personas no racializadas, entonces nadie encuentra problema alguno, lo que reafirma sin un ápice de duda que cualquier cosa se ve mejor y es más aceptable para nuestros homólogos Blancos.

En jezebel.com Artículo publicado Septiembre 2010 “The Latest Blackface Fashion Shoot Is Extra-Tasteful”.

El principal problema, es tomar fragmentos de una cultura ajena sin entenderla para marca tendencia o más bien hacer su afirmación “tendenciosa”, insistiendo para llevarse todo el mérito por la novedad, incluso renombrando un elemento tan antiguo como los monumentos. También es no querer saber nada, sobre su origen o lo que representa, porque es un carrera contra el reloj por el último look, ya sabemos…

Debo decir en este punto, que la cabellera afro no es, en ningún caso tendencia, sino una identidad perteneciendo a la comunidad Negra que se enorgullece de ella y la utiliza como símbolo de su emancipación, es además una expresión de amor propio.

Elegir adoptar varios aspectos de la identidad de una persona como tendencia o un accesorio de moda, como si fuese suyo para poder explotarlo como mejor le parezca, es imponer su dominio sobre otras culturas e identidades. Pero también es manifestar otra forma de privilegio, porque la Africanidad de las varias y diversas Diásporas del mundo, está enraizada en el cabello Africano.
Cuando la moda se apropia, borra el patrimonio ancestral y tradicional, la historia y la cultura de personas reales en busca de un beneficio ciego; esta es otra forma en el que el capitalismo absorbe a la humanidad para convertirla en mercancía, bajo el sistema actual neocapitalista construido gracias al colonialismo y la esclavitud.

Hemos logrado progresar en las últimas décadas, pero la única forma de avanzar hoy, es reconocer e incluir a las personas racializadas en todos y cada uno de los ámbitos y medios.
Mientras no haya representación y estos sujetos no estén incluidos, abajo la atenta mirada pública, seguirán siendo una anomalía extraña.
La Negritud o la Africanidad, no es un monolito y no puede ser representada por la mirada Blanca, que solo ve una piel clara, un cabello liso o ligeramente rizado, en esencia una versión bronceada de su propio reflejo.
Para lograr normalizar la existencia de sujetos desposeídos de su humanidad, bajo un mismo sol para todos, la diversidad existente debe ser visible bajo la luz de los focos, pero también detrás del escenario entre bastidores de la industria, así es como se podrá lograr y garantizar un alto nivel de profesionalismo.

Lecturas complementarias y referencias.

Peau noire cheveu crépu, l’histoire d’une aliénation.2005
(Piel negra, pelo crespo, la historia de una alienación.)
Juliette Sméralda.

Du cheveu défrisé au cheveu crépu.2012
(Desde un cabello desrizado hasta un cabello crespo)
Juliette Sméralda.

My Nappy Roots: Un viaje a través de Black Hairitage.
Documental estrenado en 2005.

Extracto :

https://m.youtube.com/watch?v=1-PScISjpks

https://www.imdb.com/title/tt0441779/
Dirigida por Regina Kimbell, Jay Bluemke.2010

CHEVEUX AU NATUREL CRÉPUS DANS LES MÉDIAS CHEVEUX AU NATUREL CRÉPUS DANS LES MÉDIAS

C’est une introduction d’un nouveau chapitre sur l’image du corps et sa représentation.
Ce qui est intéressant chez les femmes d’ascendance Africaine, c’est la nature ou texture délicate de leur chevelure. Comment ce type de cheveux est représenté, comment il est vécu, modifié et ciblé pour vendre une certaine image et des produits spécifiques.

À l’ère des physiques artificiels, ou la perfection du maquillage et des extensions capillaires rendent le sujet plus féminin comme un gage d’acceptation sociale, laissant très loin derrière une nature profonde, dissimulée tout en dessous.
De nos jours, les standards de beauté ne sont pas synonymes d’une incarnation de naissance.
Au contraire, il s’agit de créer une nouvelle image avec tous les attributs qu’on ne possède pas au départ, de se transformer en quelque chose d’autre, en quelqu’un d’autre pour être à l’aise avec soi-même.

Pour en revenir à ce que l’on pourrait appeler le cheveu Africain, il est très difficile dans ce cas précis de ne pas parler d’histoire et de construction sociale en plus des conséquences.

Beyoncé, pour l’Oreal

J’aime beaucoup la dichotomie représentée par les femmes Indiennes rasant leurs précieuses crinières naturelles de longs cheveux noirs comme offrandes aux Dieux lors d’un rituel sacré, sans rien gagner en contrepartie. Pour que ces cheveux soient négociés et vendus au plus offrant de l’autre côté de la planète, atteignant des prix des plus obscènes, pour finalement se retrouver sur la tête de femmes Noires, dissimulant leurs couronnes sacrées ; pour se conformer à des sociétés occidentales, qu’elles tentent d’intégrer depuis qu’on leur a dit, il y a des siècles déjà, qu’elles ont récupéré leur liberté en tant que citoyennes du monde ainsi que leurs corps qui devraient leur appartenir de nouveau.

Pour celles qui ne peuvent se permettre des extensions, des tissages ou des perruques, elles ont toujours à leur portée le défrisant centenaire, qui n’a pas changé sa formule toxique depuis ses débuts, elles ont aussi le lissage semi-permanent connu sous le nom de traitement à la kératine avec d’autres ingrédients controversés, l’alternative bien sûr, peut être le fer/ peigne chaud afin d’atteindre l’objectif ultime :
The “White girl flow”
(présumer d’avoir une texture de cheveu légère qui flotte dans le vent.)

Naomi Campell

La triste histoire qui se cache derrière ces pratiques, c’est qu’au XXIe siècle, le cheveu Africain est encore considéré comme inacceptable, peu professionnel, sale, sauvage, déplaisant, laid et parfois même offensif.

Cette norme Eurocentriste imposée est devenue la mentalité inconsciente de masse et la communauté Noire ne fait pas exception.
Afin de gravir l’échelle sociale, ces cheveux doivent se conformer face à ce diktat esthétique, indépendamment des capacités, de la préparation et des accomplissements de l’individu.
Les classes sociales supérieures, les célébrités, les artistes, les athlètes, les mannequins, les politiques et les femmes d’affaires ont effacé leur Africanité.
Dès l’âge tendre, les parents doivent se conformer pour que leurs enfants restent dans le système éducatif, il en va de même pour accéder au marché du travail.

C’est le résultat de la dynamique de pouvoir entre deux communautés, de l’héritage de la domination coloniale Européenne et de ses conséquences encore visibles dans la société actuelle. Cette relation basée sur la dominance et est synonyme de valorisation des traits et caractéristiques physiques Européennes, une comparaison impossible entre deux phénotypes différents.

La sociologue Juliette Sméralda écrit :
« Se défriser, c’est faire la preuve de son aptitude à devenir un sujet socialement “adapté” à un environnement désormais travaillé en profondeur par le modèle occidental. » […]

Se basant sur un aspect plus large de toute société occidentale, tout consommateur potentiel doit se conformer à une norme fixe de beauté, véhiculée par la dictature du monde de l’art et des grands médias, à l’âge d’or des messages subliminaux, pour répondre aux besoins d’une génération fanatique et dépendante des d’écrans.
Cette surexposition à une perfection irréelle commence dès le plus jeune âge, avant l’apparition de la notion d’estime de soi ou l’acquisition d’une forte personnalité. C’est ainsi que les jeunes filles deviennent les poupées de rêve du patriarcat Blanc, car il est de notoriété publique que les magnats des médias, les publicistes, ainsi que les maisons de couture les plus influentes, sont des secteurs d’activités qui appartiennent essentiellement et sont dominés par des hommes.

On considère une belle femme, celle qui porte des cheveux longs et lisses, évitant d’être grisonnante ou avec des cheveux blancs apparents, car elle doit symboliser la jeunesse éternelle pour exister et être considérée séduisante. Plus la longueur est longue, plus le statut social est élevé, de plus le type de longueur choisie détermine des traits de personnalité.

Heureusement, nous avons été témoins du mouvement nappy au cours des deux dernières décennies aux États-Unis. Pour certains, cette révolution est venue contrecarrer, les images et constructions monochromes dans tous les médias traditionnels à prédominance Blanche, favorisant l’arrivée de médias alternatifs et d’autres canons beautés.
Il s’agit également d’une réappropriation du terme “nappy”, qui faisait référence à des cheveux laineux, emmêlés datant du temps de l’esclavage, pour dénigrer et décrire le cheveu Africain à l’état naturel de texture crépue.
En France, “nappy” est devenu synonyme du mariage des mots natural and happy (du bonheur d’être naturelle). Il s’agissait essentiellement d’abandonner la crème défrisante et la modification chimique de la texture capillaire, de laisser le cheveu libre d’exister au naturel.
Il s’agissait d’une quête de liberté, de découverte de soi, d’un besoin d’ être plus saine sans revendications politiques ; en plus d’une redécouverte de techniques traditionnelles oubliées pour soigner et coiffer les cheveux d’ origine Africaine.
Un documentaire a été publié en 2005 intitulé “My Nappy Roots : A journey through Black Hairitage”.
Maintes fois plébiscité et récompensé par de nombreux prix, il retrace plus de 400 ans de culture du cheveu afro et compte environ 200 heures de tournage.
C’est un parcours historique en partant depuis l’Afrique, en passant par la traite transatlantique, jusqu’à la création de l’industrie actuelle du secteur capillaire afro.
Le mouvement nappy, des États-Unis au Royaume-Uni, en passant par les régions de la Caraïbes et de la France jusqu’au continent Africain, a changé le discours. Le concept du “mauvais” cheveu a commencé à évoluer pour se modifier, car c’était le début de l’ère naturelle et organique, un retour aux racines. La transition était la voie à suivre.

Face à la montée en puissance et à la popularité du retour au naturel, l’industrie qui s’adresse au marché dit “ethnique” a perdu une grande quantité de fidèle clientèle, ces personnes n’étaient plus disposées à utiliser un ancien produit chimique, corrosif de surcroît sur leurs chevelures.
Les distributeurs ont dû réagir afin de s’adapter, pendant que des célébrités et des personnalités commençaient à soutenir le mouvement nappy, le rendant plus glamour et enfin acceptable. Stylistes et photographes du monde de la mode en ont fait une tendance émergente qui a mis au premier plan un plus grand nombre de modèles Noires, arborant des afros et des styles de coiffures beaucoup plus complexes.

Pendant que les consommatrices Afrodescendantes utilisaient et essayaient de nouveaux produits grâce au bouche à oreille, elles devenaient complètement dépendantes des chaînes et tutoriels de YouTube, se fiant des véritables résultats d’autres testeuses naturelles.
Les réseaux sociaux se sont emparés d’une partie du marché des grands médias conventionnels ; car les évaluations et critiques réelles, déterminaient le succès ou l’échec d’une marque ou d’un produit.

Pour la première fois, des réseaux sociaux et médias alternatifs, formés par une communauté Noire diversifiée ont révolutionné le secteur des soins capillaires, qui valait des milliards de dollars, pour répondre à leurs besoins spécifiques. Cette communauté virtuelle est son propre étendard en plus du moteur de la création d’une forte culture internationale du cheveu afrocentré, pour un marché global en pleine croissance ; obligeant ses principaux acteurs à se conformer, à s’adapter et à redéfinir leur branding de marque ainsi que leurs produits pour répondre à une nouvelle demande en recherche de qualité.
Grâce à un tel phénomène, les caractéristiques du cheveu naturel des femmes Noires ont gagné en visibilité sur le marché de la cosmétique capillaire et dans le monde de la beauté, ce qui favorise à son tour l’estime et l’acceptation de soi d’une nouvelle génération, qui se sent beaucoup plus capable d’habiter son propre corps , incarnant sa quintessence.

La controverse qui entoure inexorablement les femmes de la communauté Noire, n’est jamais très loin.
Le monde de la mode accompagné des médias conventionnels avec leurs normes esthétiques Eurocentristes, sont rapidement tombés dans l’appropriation culturelle. Voulant absorber ou imiter la culture Noire et ses coiffures d’inspiration Afro sans faire pour autant du sujet Noir le protagoniste 8, considéré comme “ghetto” ou peu attractif. Dans la vie réelle, les filles et les femmes Afrodescendantes, sont confrontées dans leur environnement scolaire et professionnel, dans l’armée, à la discrimination à cause du cheveu Africain qui poussent sur leur tête.

Magazine blackhair afro blanche en couverture. Parution Décembre/Janvier 2017.
Dans wearyourvoicemag.com Article paru Août 2015 “White Folks, and Their Obsession with Black Hair”.

Les personnes non racisées ont toujours eu une fascination pour les cheveux des communautés Noires, en particulier pour les cheveux des femmes Noires perçus comme un élément exotique. (la dimension du “carressage”animalier qui consiste à toucher sans consentement parce qu’il semblerait que les corps Noirs doivent appartenir à quelqu’un…) Posséder et s’approprier sans permission a transcendé l’art, la photographie, la mode et la publicité.
C’est un tort et une erreur de s’approprier une tendance culturelle qui est stigmatisée quand elle est véhiculée par des personnes racisées, mais lorsqu’elle concerne des personnes non racisées, personne n’y trouve de problème, ce qui réaffirme sans l’ombre d’un doute que tout est acceptable pour nos homologues Blancs.

Dans Jezebel.com Article paru Septembre 2010 “The Latest Blackface Fashion Shoot Is Extra-Tasteful”.

Le problème principal est de prendre les fragments d’une culture sans la comprendre pour faire sa revendication de (tendancieuse…) de vouloir tout le crédit de la nouveauté, en rebaptisant un élément aussi ancien qu’un monument. De ne rien vouloir savoir de l’origine ou de ce qu’elle représente, parce qu’il s’agit de la course au nouveau look le plus tendance, vous voyez …

Je dois dire à ce stade que les cheveux Afros ne sont certainement pas une tendance, mais une identité dont la communauté Noire est fière et qu’elle utilise comme symbole de son émancipation, c’est une expression de l’amour de soi.

Choisir d’adopter divers aspects de l’identité d’une personne comme une tendance ou un accessoire de mode, comme si cela vous appartenait pour pouvoir l’exploiter comme bon vous semble, revient à imposer votre domination sur d’autres cultures et identités, mais aussi à manifester une autre forme de privilège, parce que la Négritude est enracinée dans le cheveu Africain.
Lorsque la mode s’approprie, elle efface le patrimoine, l’histoire et la culture ancestrale et traditionnelle, de véritables personnes à la recherche d’un profit aveugle. C’est une autre façon pour le capitalisme d’absorber l’humanité pour la convertir en commodités, sous le système actuel de néo-capitalisme fondé sur le colonialisme et l’esclavage.

Nous avons réussi à progresser au cours des dernières décennies, mais le seul moyen d’avancer aujourd’hui, consiste à reconnaître et à inclure les personnes racisées, dans tous les médias.
Tant que la représentation fera défaut et que ces sujets ne seront pas inclus à la vue du public, ils resteront une étrange anomalie.
La Négritude ou Africanité n’est pas un monolithe et ne peut être représentée par le regard Blanc qui ne voit que la peau claire, les cheveux lisses ou légèrement bouclés, en somme une version bronzée de son propre reflet.
Pour arriver à normaliser une humanité spoliée sous un même soleil pour tous, la diversité existante doit être visibilisée à la lumière des projecteurs, mais aussi dans les coulisses de l’industrie.
C’est ainsi qu’un haut niveau de professionnalisme pourra être atteint et garanti.

Références

  • Bibliographie de Juliette Sméralda
  • Peau noire cheveu crépu, l’histoire d’une aliénation.
  • Du cheveu défrisé au cheveu crépu.

Extrait: